ESTE ES MI TRABAJO

Este es mi trabajo

 

“Este es mi trabajo”- responden de forma idéntica las mujeres Qom cuando se les pregunta por la elaboración de sus artesanías. Con ese orgullo es que reivindican su oficio, porque saben que les aporta mucho más que ingresos económicos. Su trabajo también es símbolo del rol fundamental que cumplen en sus comunidades y de su identidad cultural.

Aunque de forma aislada algunos hombres también hacen de la confección de artesanías su oficio, lo cierto es que esta tarea es patrimonio de ellas, y así lo defienden. Es a lo que se dedicaron sus abuelas, lo que les enseñaron sus madres y lo que ellas practican desde muy jóvenes, como una suerte de condición innata al hecho de ser mujeres y de velar por el desarrollo de toda su comunidad.

En El Churcal, como sucede en todas las sociedades de cazadores – recolectores, las relaciones de género se complementan tanto como se diferencian. Los hombres, dedicados a la caza y recolección en el monte, no interfieren en el trabajo de las mujeres y, sin renunciar a su liderazgo, les dan de esta manera legitimación social. Por eso se entiende cuando las Qom afirman con voz baja que la artesanía es su trabajo, con ese gesto no sólo se describen, sino que marcan una barrera de género: la recolección de materia prima, el hilado de la lana y el armado de ovillos, el teñido de las lanas y el diseño de los caminos de mesa o tapices, es asunto de ellas y de nadie más.

El desarrollo de la actividad artesanal genera ingresos económicos inmediatos, pero el interés de las mujeres en participar trasciende lo material. La expresión “este es mi trabajo” resume, por un lado, el orgullo de quien tiene su independencia y, por el otro, la legitimación colectiva a realizar una actividad que es fundamental para la comunidad.

 

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