LAS MUJERES DE EL CHURCAL

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Las polleras largas de colores alegres, el caminar pausado pero firme y las bromas en lengua Qom que despiertan la risa colectiva, son marca registrada de las artesanas de El Churcal. En esta comunidad, 115 mujeres se están organizando para mejorar su trabajo y su calidad de vida, compartiendo a diario sus saberes, así como también sus problemáticas, entre ellas la dificultad de acceso al agua segura.

Dedicadas a numerosas actividades, las mujeres atienden a sus hijos, preparan la comida y lavan la ropa, además de buscar leña y agua en el río. Estas mujeres son maestras artesanas, expertas tejedoras en lana de oveja, reconocidas por distintos premios como el de la excelencia artesanal de la UNESCO. Esta actividad, a la que dedican gran parte de su tiempo, es la que permite el desarrollo de las mujeres de El Churcal.

 

El protagonismo de las mujeres Qom y el vínculo entre ellas no se limita a las tareas domésticas y económicas. Su comunidad también las ubica como centro de su cultura, que contempla un sistema de residencia matrilocal. Al formar pareja, el hombre pasa a residir en la casa de la madre de su novia. Por esta razón, las mujeres pasan su vida en el grupo familiar originario, manteniendo vínculo con las otras mujeres de su familia o de las familias cercanas casi con exclusividad.

 

Tímidas, trabajadoras, alegres y fuertes, las mujeres de El Churcal son conscientes de cada una de sus dificultades representa un desafío. Tienen una paciencia única, de la que son capaces quienes fabrican tejidos, porque saben que cada puntada es igual de importante para fabricar un telar y que cada paso, por difícil que sea, las deja más cerca de dónde quieren llegar: el desarrollo de sus familias y su comunidad.